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15 sept 2010

ALMA GEMELA



Sí. Tristemente éste señor cabezón y con gafas parece ser la única persona que entiende y comparte mis teorías. Podriamos decir que pienso igual que él. Pero realmente él piensa igual que yo, porque mis paranoias ya existian mucho antes de saber de las suyas.
Con películas tan inolvidables como "todo lo que siempre quiso saber sobre el sexo pero nunca se atrebió a preguntar", "Annie Hall", o, mi favorita y más actual: "Vicky, Christina, Barcelona".
Siempre he pensado que estaba completamente loco. Supongo que éso es lo que más me gusta. Se dice que casado con su esposa, adoptaron una niña china, o japonesa (no me culpen, no se diferenciarlos, y seguro que muchos de vosotros tampoco) y al divorciarse de la esposa, se casó con la hija adoptada.
¿Qué persona en su sano juicio haría éso? Ninguna, verdad? Él ilustra ésa historia en "si la cosa funciona", que va de un hombre viejo, pero totalmente filosófico, loco y alarmista (supongo que intentaba auto-retratarse) y de como una jovencita entraba en su vida, a la que principalmente despreciaba, pero terminaba por amar incondicionalmente, sin nada de morbo enfermizo añadido.
Y digo yo, si dos personas comparten algo tan precioso como es el amor, por qué estropearlo con el sentido común?
Y ya para terminar, me gustaría añadir algunas de sus frases más conocidas y que contienen más sabiduría:

-Me interesa el futuro porque es el sitio donde voy a pasar el resto de mi vida.
-El sexo es lo más divertido que se puede hacer sin reír.
-En realidad, prefiero la ciencia a la religión. Si me dan a escoger entre Dios y el aire acondicionado, me quedo con el aire.
-No le temo a la muerte, sólo que no me gustaría estar allí cuando suceda.
-Si Dios tan sólo me hiciera una simple señal, como hacer un ingreso a mi nombre en un banco!
-Mi forma de bromear es decir la verdad. Es la broma más divertida.
-Odio la realidad, pero es en el único sitio donde se puede comer un buen filete.
-No creo en una vida más allá, pero, por si acaso, me he cambiado de ropa interior.
-El dinero es mejor que la pobreza, aun cuando sólo sea por razones financieras.


6 sept 2010

TERCER PRIMER DÍA

Mañana es el primer día de escuela para tanta gente. Niños que recién han cumplido los 3 años ni siquiera se pueden hacer una idea de lo que les espera tras esas puertas decoradas con papel de colores en forma de mariposas.


Perdón si hoy se extienden excesibamente mis divagaciones avituales, pero no puedo dormir, y debo escupir esto. Obviamente, solo puedo hacerlo aquí.


Recuerdo mi primer primer día. Llegué a la clase atemorizada. Todo el mundo chillaba y corría, y la profesora no parecía poner mucho énfasis en evitarlo. Yo realizaba las actividades como se me indicaba. Al igual que en "Saw", creía que si seguía las reglas saldría de allí. (un buen ejemplo dado a que mi escuela era una publica de un pueblo pequeño) Llamadme bicho raro si queréis, pero a mi nunca me apasionó la hora del patio. Recuerdo pasarmelo sentada en mi rincón mirando a los demás niños. Recuerdo intentar entender cómo se divertían haciendo lo que hacian. Pero no podía.


Había una señora que daba clases a discapacitados. No sé a que listo se le ocurrió la brillante idea de que me examinara. Practicamente me obligó a relacionarme con los demás. Bien, no con los demás. Con el peor. Con el matón chulito y gallito sobrado que todos emos conocido y emos tenido el "placer" de soportar día tras día, clase tras clase.


Ése niño no era normal. Era incluso más raro que yo. Recuerdo que tenía su propio horario. Un horario de chicas. Cada día de la semana era una niña, y me tocó el lunes.


Odiaba el lunes, lo odiaba con todas mis fuerzas. Si ya es odioso en circunstancias normales, en mi caso es aún peor. Mi madre incluso me puso el apodo cariñoso de "Garfield". (Quién conozca a ése famoso gato habrá entendido la ironía), pero la pobre mujer no podía ni imaginarse mis razones.


Los lunes, cuando salíamos al patio, el chulito me llevaba dentro de una especie de tubos que teníamos en un rincón. Tenían el tamaño justo para que cupiera un niño pequeño, y eran de piedra. Una vez dentro me tocaba y besaba. Sí, un niño de 3 años a otro. Puede no parecer horrible pero juro que lo era. De vez en cuando se iba, y me decía que o me estaba quieta ahí o me pegaba. Tenía motivos para creerle. 


Estubo haciendo eso durante 2 años más, hasta que pasamos a primero de primaria y cambiaron el recreo. Pero siempre le tube miedo.


6 años más tarde, y sin a penas darme cuenta, primaria había terminado, y todo quedaba atrás. Muchas otras experiencias no mucho más agradables que la que he contado me sucedieron en esa escuela, en ese puto plató de Saw, y es por eso por lo que mis padres decidieron llevarme a una escuela privada. Uniforme incluido.


Ése fue mi segundo primer día. Llegué a esa escuela y me sentí fuera de lugar. Todo el mundo parecía ser listo, ser como yo... no tenía ni idea de lo equivocada que estaba.


Daba miedo. Era como estar en la zona de muñecas de una gran tienda de juguetes. Todo barbies, diferentes modelos de barbies sonrientes mirandote con frialdad, por encima del hombro y sabiendo de sobras que son superiores.


Mi postura era de terror, de desesperación. Sabía que había saltado de la sartén para caer en las brasas, y ese tipo de víboras lo notaron. Usaban esa clase de insultos que no lo parecen, recuerdo concretamente una perla que me soltó la Barbie de las barbies, la peor de todas ; "Con tu color de piel te quedaría genial un vestido que tengo. Bueno, aunque deberías sacrificarte y comer menos durante un tiempo, que si no no veo como te lo pondremos, eeh! ;) "


Duras palabras, acompañadas de una falsa sonrisa y del coro de risitas de las demás. Y entre todas la que sería mi mejor amiga, callada y seria, mirandome como quien mira uno de ésos documentales en los que las leonas cazan la gacela, destrozandola sin piedad.


Fue ella quién habló conmigo, y una vez empezamos no pudimos parar. Veníamos de mundos distintos pero éramos iguales, mientras que ella deseaba ser como yo, yo deseaba ser como ella, y por eso nos respetábamos la una a la otra, aunque no lo hicieran los demás.


Y ahora, dos años después de mi segundo primer día, he conseguido irme de ése sitio. Ella lo entendió. Si hubiera podido irse hubiera hecho lo mismo que yo, pero su madre insistía en que acabara los estudios allí. Me ha deseado la mejor de las suertes, y nos emos prometido no olvidarnos nunca, y no olvidar que, durante dos años, eramos la razón de ser, la una de la otra.


Escribo esto porque mañana es mi tercer primer día, y estoy nerviosa como si fuera el primero de los primeros. Siempre me he llevado un chasco, pero ésta vez no tiene porqué, ya se sabe, a la tercera va la vencida, no?


Ni Saw, ni Barbies, ni tener que ser Garfield... solo un colegio normal, con amigas normales, puede que hasta un chico normal. Algo que no haga que toda mi vida parezca una puta película de Woody Allen.




http://www.youtube.com/watch?v=09kSn4-FMas&feature=fvst (Pink, Lonely Girl)